NO PENSE PASAR POR ESTO “Estoy casada y mi amante es un péndex”

Mónica es una ama de casa con un secreto que nos contó porque: “iba a explotar si continuaba guardándome esto acá en mi corazón, donde tengo como una espina la causa de todos mis problemas, mi gran amor por mi ex esposo”. ¿Puede una mujer, después de cinco años de separación, seguir tan enamorada de un hombre que la dejó por otra? Indudablemente, y eso no sería nada, el problema es que ese amor la llevó a algo que ella misma condena y no puede perdonarse. “Hice de todo para sacarle de esa mujer, y una de esas cosas me condena ante mis hijos y ante Dios”, cuenta.
Su apodo es “Moni”, tiene 28 años, trabaja en una inmobiliaria cuyo propietario es su suegro, se casó hace cinco años, tiene una nena de 3 años, vive en un chalecito que recibió como regalo de bodas: “Mi familia política tiene una buena posición económica, pero no me casé por interés sino porque estaba enamorada. El problema es que el amor por una persona puede durar, pero la pasión no, y a mí me ocurrió eso”, asegura.
“Moni” dice que se separó hace 3 años de su esposo porque descubrió que la estaba engañando con otra mujer: “Estuvimos siete meses alejados. Después le volví a recibir porque las dos familias me presionaban mucho, y también porque yo no quería ser una mujer divorciada. Pensé en mi hija, también, y bueno, nos arreglamos, pero las cosas nunca volvieron a ser como antes. Uno puede decir que perdona, pero jamás va a olvidar lo que le hicieron”.
Dice “Moni” que su marido le juró que aquella fue la primera y última vez que la engañaba, pero le mintió: “Nunca dejó a esa mujer. Yo sé todo, pero me callo porque en este mismo momento mi situación es peor que la de él. Yo también estoy viendo a una persona, pero en mi caso se trata de un menor de edad. No me considero una pervertida ni una persona que quiero destruir la vida de nadie, esto pasó sin que yo lo busque”, asegura.
LO QUE OCURRIO
“Moni” se desempeña en la sección “cuentas” en la inmobiliaria de su suegro. Ella cuenta que tuvieron un problema con una secretaria que trabaja a su cargo, y que robó dinero.
“Desaparecía cada mes 300 a 500 mil guaraníes. Se hizo una auditoría y nos dimos cuenta que era la chica. Como yo estaba muy histérica por lo que pasó, mi suegro me dijo que me iba a traer una persona de confianza para que me ayude”.
Y esa persona de confianza llegó hace cuatro meses en la vida de Mónica: “Cuando yo le vi pensé que mi suegro me tomó el pelo, porque era un chiquilín que parecía que nunca trabajó en su vida. El es ahijado de mi suegro, estudia el bachillerato comercial y como su papá es contador supuestamente él entendía los temas de teneduría de libros y esas cosas. Mi suegro me pidió que le pruebe, y que si servía que le deje”.
Diego así se llama el chiquilín-pasó la prueba y se quedó como ayudante de “Moni”: “Tiene cara de nene, pero físicamente está muy desarrollado. Debe tener como 1,80 de estatura, es flaquísimo, moreno y de ojos claros. Un bomboncito que puede volver loca a cualquier chiquilina. Incluso acá en mi oficina él se convirtió en el tema de conversación de las chicas, pero no le hinchaban mucho porque yo no permitía que estén boludeando con mi ayudante”, explica.
“Moni” se hizo amiga del chico, y pronto comenzó a hablarle de su vida íntima: “El me daba mucha confianza. Yo sabía que lo que le decía iba a quedar allí, porque es un muchacho muy reservado. El conocía a mi esposo y siempre me decía que él no merecía tener una mujer como yo por esposa. Un día yo le pregunté si él tenía novia, y allí me confesó que nunca hizo el amor. No le pude creer. Le dije que me estaba mintiendo, y él me dijo que si yo quería podía comprobar la verdad”.
Era una especie de juego que encantaba a “Moni”: “El siempre notaba un vestido o un peinado nuevo que yo tenía. Siempre estaba pendiente de mí”, asegura.
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“Van a decir que soy degenerada”
“Moni” recibía llamadas telefónicas de Diego en su casa, hecho que no molestó jamás a su marido: “Yo le decía a él que era para preguntarme cosas del trabajo, pero le mentía, porque la verdad es que nosotros hablábamos de cualquier pavada. Yo sentía que Diego era una parte importante de mi vida, y tenía miedo por la atracción que sentía hacia él”, confiesa.
Hace dos meses “Moni” se quedó sola en su casa un fin de semana: “Mi marido y mi nena se fueron a pasar el sábado y domingo en la quinta de mi suegro. Yo no quería ir, así que dije que me bajó la menstruación, y que no me sentía bien. Trabajé el sábado a la mañana y le pregunté a Diego si no quería cenar conmigo. El sabía que toda mi familia estaba de viaje, así que aceptó encantado”, recuerda.
“Moni” quedó en pasar a buscar al muchacho a las diez de la noche: “Me esperó a dos cuadras de su casa, porque la gente es mal pensada y yo no quería problemas. Fuimos a comer a San Bernardino, y cuando paseábamos por el lago él me tomó la mano. Todo era muy romántico, así que yo no me quise hacer la ridícula y le dejé. Pero en un momento dado él me dijo sin mirarme a la cara de que ya era hora que yo sepa lo que él sentía por mí”.
La mujer sentía que le temblaban las piernas: “Le dije que por favor no diga nada que nos pueda comprometer, así que él me agarró de golpe y me besó. Yo le empujé y le dije que quería volver. Por el camino él me pidió perdón, me comenzó a besar las piernas, no sé, me manejo totalmente. Yo le llevé conmigo a casa y tuvimos sexo. No digo que me arrepiento porque no es cierto. Fue algo maravilloso, pero creo que no debió pasar, porque ahora la que está mal soy yo”, asegura.
Dice que lleva dos meses saliendo a escondidas con Diego, y que se siente muy atada a él: “No sé lo que puede pasar si mi suegro nos descubre. De mi marido no tengo miedo, porque así como él tiene otra yo también tengo derecho. El problema es que Diego es menor, y sé que voy a quedar como la degenerada si esto se llega a saber”, finaliza diciendo.






